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BELESA (Plumbago Europaea)
La belesa es una hierba anual perteneciente a la familia de las
plumbagináceas. Esta familia pertenece al grupo de las plantas
simpétalas o gamopétalas, es decir, aquellas plantas
que tienen todos los pétalos unidos entre sí, como
soldados formando una única pieza. Es una familia poco interesante
desde el punto de vista medicinal. Se trata de una hierba que se
seca todos los años en invierno, volviendo a renacer en primavera.
Los vástagos tienen tallos ramosos, con profundas estrías
longitudinales; las hojas son onduladas, ásperas al tacto
y con los bordes denticulados. Las flores forman pequeñas
espigas en las sumidades de las ramitas.
Uso
- Rubefaciente (Moderado).
- Vesicante (Moderado).
- Contra la Sarna (Leve).
Empleo
La raíz de belesa contiene una sustancia amarga denominada
plumbagina. Según las últimas investigaciones, esta
sustancia se hallaría en la corteza de la raíz.
Cuando se aísla, forma cristales de color amarillo. Tanto
la raíz como las hojas -frescas, machacadas y aplicadas
tópicamente- producen un enrojecimiento e inflamación
instantáneo de la piel, hasta el punto de formar ampollas
rápidamente. Esta propiedad se conoce como rubefaciente
y vesicante.
Con cataplasmas preparadas con esta planta se han querido remediar
muchos males, como el dolor de ciática, lumbago, los dolores
de cabeza persistentes, etc.; pero, generalmente, lo que se ha
logrado es inflamar brutalmente la piel, con las consiguientes
molestias que ello ocasiona. Parece tener más efecto para
combatir la sarna y otras enfermedades eruptivas de la cabeza.
En cualquier caso, hay que manejarla con sumo cuidado.
Otro mal uso que se le dio a esta hierba fue como remedio para
sanar dolores rebeldes de dientes; así, se decía
que bastaba solo con mascarla; pero como se puede imaginar, los
efectos que provocaba eran sumamente desagradables -hasta el punto
de que uno, en efecto, se olvidaba del dolor de muelas.
Administración
Linimento. Para combatir la sarna se preparaba
un linimento compuesto a base de belesa. Para ello se machacan 100
g. de raíz de esta planta y se añaden a 1 l. de aceite
hirviendo; se mezcla bien y se cuela por un lienzo, exprimiendo
el residuo al máximo. Esta mezcla se aplica en la parte del
cuerpo dañada por la sarna. Resulta un remedio muy eficaz,
pero debido a su alto poder vesicante hay que tener mucho cuidado.
Existen variantes de la mezcla menos agresivas.
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