Lávese los pies con
regularidad
Cerciórese de lavar bien entre los dedos. Seque sus
pies y dedos con cuidado antes de ponerse los calcetines y los
zapatos.
Examine sus pies todos los
días
Cuando usted se bañe o se vista, vea si existen lesiones
en la piel, sobre todo entre los dedos. Examine las zonas lastimadas,
en las que los zapatos ejercen fricción sobre sus pies
y dedos. Compare un pie con el otro para detectar cualquier
cambio.
Acojine las zonas lastimadas
En ocasiones, usted obtendrá alivio al aplicar parches,
cojines o plantillas que se venden en las farmacias sobre las
regiones lastimadas de sus pies.
No use zapatos ajustados
Los zapatos de piel rígida o de plástico muy
duros. Si usted es mujer, debe dejar de usar zapatos puntiagudos
con tacones altos y sustituirlos por zapatos más amplios,
más suaves y con tacones más bajos.
Mantenga sus pies secos
Si sus pies sudan mucho, trate de usar zapatos que tengan
poros en la parte superior y de cambiarse los calcetines o las
medias dos veces al día. Aplique talco directamente en
los pies. Si usa medias de nylon, que tienden a retener la humedad,
use un forro absorbente debajo de ellas.
Informe a su médico
sobre los problemas serios
Si el dolor es intenso o persistente, si existen grietas de
la piel entre los dedos, si los huesos del pie o de los dedos
parecen estar fuera de su sitio, o si la piel está enrojecida,
hinchada o es dolorosa, será necesario que busque ayuda
profesional con su médico o con un especialista en los
pies (podiatra).
Qué hacer para los problemas específicos
Aunque es conveniente que consulte a su médico, usted
podrá minimizar el dolor y las lesiones si tiene en cuenta
algunos aspectos. A continuación se hacen algunas sugerencias
para hacer frente a algunos problemas comunes de los pies: