Descripción
La llamada alopecia cicatrizal es la que nace como consecuencia
de lesiones en los tejidos, sea por traumatismos, quemaduras,
atrofia por radiación o enfermedades. Se circunscribe
al lugar donde se produjo la lesión y, en general, no
es recuperable.
En la alopecia no cicatrizal, en cambio, es muy frecuente el
patrón masculino, en el que hay una marcada predisposición
familiar. La pérdida del cabello empieza en las regiones
frontal, lateral y en la coronilla, y rara vez afecta el 100%
del cráneo.
También pueden darse la alopecia tóxica y la
alopecia areata. La primera suele asociarse a enfermedades febriles
como la escarlatina; con mixedema, hipopituitarismo o sífilis
precoz; y con algunos fármacos, como los citotóxicos,
los compuestos de talio y las sobredosis de vitamina A o retinoides.
La alopecia areata causa una pérdida súbita del
pelo en áreas circunscritas, pudiendo afectar cualquier
zona con vello, sobre todo el cuero cabelludo y la barba.
La pérdida total del pelo del cuerpo o alopecia universal
es poco común, y su pronóstico es malo cuando
comienza antes de la adolescencia.
Por último, se conoce la tricotilomanía, un hábito
neurótico que consiste en arrancarse el cabello. Se da
sobre todo en niños y púberes, y a veces ni la
familia ni los profesionales reconocen la causa de la pérdida
de cabello.
Causas
Se desconoce la causa específica de la alopecia areata.
En alrededor de una quinta parte de todos los casos se encuentra
una historia familiar de alopecia. Esta enfermedad se asocia
ocasionalmente con enfermedades autoimunes.
Signos y Síntomas