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Parto Natural, vertical o en agua. ¿Igual
al parto normal?
Son muchas las inquietudes de la mujer cuando se conoce embarazada,
pero, sin duda, la culminación del embarazo ocupa su mente
incluso antes de saberse grávida. Diversas situaciones, principalmente
culturales, han hecho que situaciones normales como el parto sea
cosa obsoleta, pasando la cesárea a ser la preferida en la
población.
Pero es que la cesárea significa el fracaso de un proceso
natural, significa el máximo intervencionismo médico
con todas las complicaciones que conlleva una cirugía mayor,
que van desde simples infecciones en la herida operatoria hasta
hemorragias masivas y muerte materna o fetal, claro está,
situaciones éstas muy raras, pero que ocurren. Además,
la mujer operada se mantiene con molestias post operatorias por
aproximadamente quince días, y puede inclusive perder sensibilidad
en la parte inferior del abdomen y en los muslos. La mujer operada
pierde el control de su cuerpo y pasa a ser objeto del tratamiento
médico.
Sin embargo, existen condiciones muy precisas y bien identificadas
en la obstetricia moderna como indicaciones formales de cesárea,
tales como desproporciones feto - pélvicas, sufrimientos
fetales, infección por VIH, malposiciones fetales, inducciones
fallidas, etc., que obligan tanto al paciente como al médico
a no intentar otra vía de interrupción del embarazo.
El parto, por el contrario, es un proceso tan natural como el
comer, orinar o defecar; para el cual la mayoría de las mujeres
están físicamente preparadas. Este proceso de parir,
llamado "trabajo de parto", va desde el inicio de las
contracciones efectivas, dilatación del cuello uterino y
finalmente la expulsión del feto y su placenta. Su duración
depende de cada individuo, pero es aproximadamente de 8 a 10 horas
en las primigestas y de 6 a 8 horas en las multíparas.
Es este el verdadero milagro de la feminidad. El acto de parir
es un proceso que, aunque lento, no es doloroso "todo el tiempo",
tal y como nos lo muestran las imágenes televisivas. Es más
bien un estado de contracción y relajación, y si está
ayudado por una correcta preparación y control médico,
puede inclusive cursar sin dolor.
En países nórdicos (tales como Inglaterra, Suecia,
Suiza, Holanda, Francia, Alemania, Estados Unidos), la tendencia
ha sido la de parir, siendo muy infrecuente las cesáreas
"por comodidad" del médico o de la paciente. Son
países con una cultura arraigada hacia el hecho de parir;
incluso en algunas naciones asiáticas es mal vista la mujer
que no puede parir (¿Será eso lo que les condiciona
a su desarrollo como sociedad?).
Desde los años 60 se ha vuelto a ver al parto de una forma
más natural, desarrollándose en Alemania y Francia
centros de estudio obstétrico que han llevado el mecanismo
médico a atender a las pacientes como mujeres normales y
no como enfermas, dándoles mayor participación a ellas
y a sus familiares durante el trabajo de parto hasta el final, siempre
guiados por personal especializado. Surgen así las tendencias
modernas (realmente utilizadas por nuestras indígenas de
forma instintiva) del parir en posición vertical, con ayuda
del padre u otro familiar, así como la técnica Odent
del Hidroparto o Parto en agua.
Estas técnicas de atención del parto no pueden ser
llevadas a cabo en cualquier paciente. Sólo en aquellas con
una adecuada preparación prenatal son las candidatas ideales.
Durante la consulta prenatal, además del control médico
tradicional, se les induce al conocimiento del embarazo y su culminación,
a través de técnicas psicoprofilácticas, ejercicios,
videos, lecturas, promoción de la lactancia materna y grupos
de apoyo; trabajo que sirve para preparar a la pareja a la mejor
experiencia de su vida: el de ver nacer a su hijo y participar activamente
en ello.
En Venezuela, esta técnica comenzó a mediados de
los 80 con la Dra. Gundberg en Caracas; encargándose ella
misma de capacitar a médicos del interior en esta bella visión
de la atención obstétrica y es ahora cuando se inicia
con la Unidad de Parto Natural en la Clínica "Achaguas"
y el Centro Profesional "Cardonal", en La Victoria; donde
se contará con personal calificado para la atención
del parto natural, en sus modalidades vertical y en agua.
Los beneficios que se obtienen del parto en agua son:
- El agua provee al bebé de un ambiente muy parecido al
de la matriz - mojado, templado, ingrávido y apacible. Con
el nacimiento en el agua, el bebé viaja suavemente de un
lugar templado, mojado y seguro, dentro del cuerpo de la madre,
hacia otro lugar templado, mojado y seguro en los brazos de la madre.
- En el agua, no sólo se produce menos dolor, sino que se
"dosifica" mejor el dolor o las molestias.
- Casi nunca hay necesidad de intervención médica.
- El agua crea una presión igual en todas las partes del
cuerpo.
- Se utiliza menos energía en el nacimiento en el agua.
- La madre y el bebé sufren menos ansiedad.
- El agua templada hace parar las contracciones falsas.
- La madre puede encontrar una posición cómoda que
sea más eficientemente y fácil para facilitar el descenso
del bebé a través del canal del parto, facilitando
así una transición más apacible para el bebé.
- El agua proporciona una mayor flexibilidad en todo el proceso.
- Pujar es más fácil en el agua.
- Menos riesgo de rasgado o desgarro.
- La flotabilidad del agua permite que casi nunca sea necesario
dar vuelta al bebé o torcerlo para que salgan los hombros.
- La madre puede cambiar de posición fácilmente para
encontrar la más cómoda con cada contracción.
- la madre siente menos presión en el abdomen y en el útero
con las contracciones.
- El agua puede acelerar notablemente el tiempo de las contracciones,
a veces entre dos y cuatro horas menos.
- Las mujeres a menudo experimentan un descenso rápido del
bebé fuera del canal del nacimiento con sólo unos
pocos pujos, a veces con tan sólo tres pujos.
- Un alivio significativo de la tensión es mucho más
posible en agua templada.
- El bebé no recibe los muchos estímulos para inducir
la respiración que están tan presentes en el nacimiento
seco, y se ha sugerido que esta forma suave de estimular la respiración
es la razón por la que son muy pocos los bebés nacidos
en el agua que gritan después de nacimiento, y están
en general en un estado de alerta tranquilo.
- El nacimiento en el agua es extremadamente seguro: De los más
de 45.000 nacimientos en el agua registrados en el mundo, no existen
datos sobre complicaciones peligrosas (para la vida de la madre
o del bebé) debido al nacimiento en el agua.
- El nacimiento en el agua puede estimular a un bebé, que
está en una posición inapropiada, como por ejemplo
de nalgas, a girar. O puede relajar a la madre lo suficiente como
para que ella elija por instinto la posición más correcta
para su útero y su bebé.
- El agua templada ablanda los tejidos esenciales para el nacimiento
(vagina, perineo y la vulva) que se atribuye al bajo índice
de rasgados vaginales y trauma del tejido.
- El agua puede acelerar las contracciones cuando son muy lentas,
estimulando al cerviz para que se dilate. Esto es especialmente
eficaz para facilitar la transición a las contracciones activas.
- El parto subacuático puede dar lugar a una menor pérdida
de sangre de la madre en el alumbramiento.
- La ventaja del aire húmedo durante las contracciones en
agua templada, facilita el flujo de la leche de la madre.
- El cuerpo produce menos adrenalina (respuesta del organismo para
luchar o huir).
- Mejor flujo de oxitocina y oxígeno hacia la madre.
- El riego sanguíneo al útero se incrementa y como
resultado las contracciones son más eficientes.
- Al mejorar el suministro de sangre a la placenta mejora también
el nivel de oxígeno del bebé.
- El agua disminuye la presión sanguínea de la madre,
y el oxígeno llega mejor al útero y al bebé.
Todo esto contando con las herramientas que nos da la tecnología
para asegurar el éxito de este proceso. Las historias personales
en Venezuela son muchas y todas excepcionales. Tan solo falta la
suya propia para hacer notar lo espectacular del hecho de parir,
la sensación de potencia que deja y el bien que le hace a
la personalidad de ese individuo que nace.
Estas situaciones se anteponen a la atención habitual de
las embarazadas en nuestros hospitales y clínicas; donde
no se le permite el acceso a familiares y las pacientes entran a
habitaciones frías a pujar acostadas (es como defecar en
posición horizontal, inténtenlo para que vean cómo
se siente), rodeada de extraños vestidos de verde y finalmente
siendo atendida tanto la mujer como su hijo por algún inexperto
residente.
Es así como la proposición que le hago a las parejas
embarazadas tiene mucho valor, y requiere de ellos gran participación,
para así tomar control del nacimiento de su hijo, y hacer
de esta experiencia lo más inolvidable de la vida, en la
que el niño nace sin traumas y los familiares experimentan
y viven lo maravilloso del milagro más grande de la vida:
El nacimiento.
DR. PABLO E. HERNANDEZ
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